Simón Rodríguez. A 247 años de su nacimiento

ducador y pensador venezolano, nació en Caracas en 1771 y murió en el pueblecito de Amotape, al norte del Perú, en 1854.

Poco se sabe de su niñez y adolescencia, a no ser que se formó bajo el amparo y conducción del canónigo Rodríguez —para algunos su tío— o del presbítero Alejandro Carreño, en cuya casa hay prueba de que vivía para 1790 en el Callejón de La Merced, en casa contigua a la del pintor Juan Pedro López, abuelo de don Andrés Bello.

Siendo aún muy joven surgió a la vida pública, cuando el 23 de mayo de 1791 el Cuerpo Municipal de Caracas lo designó maestro de la Escuela de Niños de Primeras Letras de la ciudad. Para entonces la vida de la escuela elemental era sencilla y de limitado alcance. Se enseñaban apenas unas ligeras nociones en un ambiente de temor y castigo, con poca organización, escasos recursos y métodos rutinarios. En Simón Rodríguez, su forma de ser, su calidad intelectual y la integridad de su conducta, le facilitaron la vinculación con los núcleos más destacados de la sociedad en la cual había nacido y crecido y le atrajeron el aprecio, la consideración y el respeto de prominentes personajes de los que entonces sobresalían, apoyados en su prestigio y rango. Continuar Leyendo